Literatura Clásica Española
 

¿Por qué leer a los clásicos?

Consejos para fomentar la lectura de los clásicos

     

Consejos para iniciar la lectura de los clásicos

 


Es preciso anticipar al primerizo en literatura clásica una verdad incuestionable: todos los lectores de literatura clásica somos primerizos lectores. Y no conviene, se le añade además, dejar de serlo en la vida. Cada vez que se inicia la lectura de un clásico sucede que se lee como una primera vez. Ningún clásico se lee dos ocasiones con la misma intensidad, con igual emoción, con el mismo ánimo. Todo lector se inicia renovadamente en la literatura clásica pues su lectura siempre resulta un novedoso ejercicio. De aquí se destaca el primer consejo: dispóngase a leer sin ningún recelo. Nadie lo aventaja.

Conviene tomar muy en cuenta el segundo consejo: de ninguna manera se lean, antes de leer la obra clásica, el prólogo o la introducción o el estudio que suelen anticiparla. Sáltense esas páginas y abórdese la lectura sin prevención ni advertencia. Elimínese toda disposición previa. La lectura de los clásicos ha de llevarse a cabo sin mediación y sin prejuicio. Sea el lector ignorante de cuanto leerá después. No obstante, al concluir la obra cabe atender aquellos primeros estudios que se ofrecían al principio amablemente. Los animan dignísimas intenciones.

Puesto a leer, el lector no debe desear que la lectura concluya. Se cita así el tercer consejo. El final de la historia, el desenlace de la trama, la consecuencia o enseñanza de lo escrito no se ganan cuando se termina la lectura de la obra clásica. Un clásico se gestó plagado de finales, desenlaces, consecuencias y enseñanzas. Abundan entre los párrafos; en ocasiones, en pocas palabras se dictan alguno o varios; puede que en unas páginas al lector le sobrevengan numerosos finales, o quizá enseñanzas. Este consejo anuncia que en toda primera lectura de un clásico nunca se conocerá entera la obra. Léase, pues, sabiendo que habrá de volverse a ella en nuevas primeras ocasiones.

Si hay entre los lectores alguno que desee añadir un cuarto o posterior consejo, se le consiente. Pinchando el signo tipográfico se cede el preciso formulario.


 
 
 
Lista de clásicos

Guzmán de Alfarache
El burlador de Sevilla
El perro del hortelano
Lazarillo de Tormes
El buscón don Pablos
El Criticón
La dama duende
El licenciado Vidriera
La Celestina
Rinconete y Cortadillo
El Caballero de Olmedo
El Diablo Cojuelo
La vida es sueño
Marcos de Obregón

 

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